domingo, 30 de octubre de 2016

Sobre la ley de plata en las monedas de 1 real de 1899

Acostumbrados a mantener una ley estable sobre la plata circulante y, más aún, acostumbrados a que el único patrón sobre el circulante menudo fuera el de la plata, desde 1/4 de real hasta 1 peso, es lógico que este se defendiera a capa y espada, además de no hacerse ningún esfuerzo por entender cómo funcionaría tener fracciones que respondan con poder libratorio y fiduciario al no ser de plata. Los intentos de decimalización hechos en 1871 y 1881 reflejan lo trabajoso del empeño. Pero una crisis puede más.

Los últimos cinco años del siglo XIX son convulsos. Desde el despilfarro, la falta de soluciones efectivas a la pobreza vergonzante de las capas económicas más bajas de la población, hasta un magnicidio y el circo del "primer designado" llegando como salvador y quedándose por 20 años. Agregue a la receta la especulación y la desaparición del circulante llamado "menudo", sumado a un control férreo de parte del "supremo gobierno".

La crisis, entonces, es primero subestimada y luego se observa cómo cae casi como guillotina sobre la mano de quien no la tomó en serio.

La ya mencionada ordenanza "secreta" durante el dominio español es el inicio de una escalada de bajas a la ley de la liga de la plata que conforma, en este caso, a todo el circulante. Los diferentes acuerdos legislativos y del ejecutivo que son puestos en práctica entre 1899 y 1900 serán el impulso para el cambio de metal en el circulante de valores bajos durante los primeros años del siglo naciente. Entonces, a diferencia de lo hecho por la corona española, la ley de plata de las piezas de 2 y 4 reales, como la de 1 peso de plata, se mantendrá en una pureza de 0.835 y en los valores de 1/4, 1/2 y 1 real irán en picada desde esa misma ley.


1 real 1899, ley 0.835

El cambio de ley, de 0.900 a 0.835, en las piezas al valor facial de 1 real sucede en 1883. Sobre estas líneas la imagen de uno de los últimos ejemplares de plata 0.835 en valor de 1 real. Emitido en 1899 y que, igual que toda la serie que se presenta, cuenta en el reverso con la firma de Jean Lagrange (1831-1908), grabador y Jefe de grabadores de la Casa de Moneda de París hasta 1896. Otra característica es que en su anverso no aparece la ley de plata y que es notorio el uso de diferentes punzones para grabar el número 99 en los cuños reutilizados (este diseño se mantiene desde 1894 y fue grabado por Lagrange en 1893 desde el diseño original de Jean Baptiste Frener). Debería medir 0.20 milímetros y pesar 3.25 gramos.


1 real 1899, ley 0.750

Revise usted las recopilaciones de leyes de ese tiempo y no encontrará datos sobre esta pieza de ley 0.750. Esta anomalía es solo comprensible entre el desorden de ese año. Debería medir 0.20 milímetros y pesar 3.15 gramos.


1 real 1899, ley 0.600

Es hasta mayo de ese año de 1900 que, por decreto número 593, se acepta la debacle y se anuncia que no se podrá sostener la acuñación de plata 0.835 (en este punto es cuando no podemos asumir el justo momento cuando se emitió la tanda de 0.750). Sabiendo que no se puede hacer sostenible este cambio y que con él se busca, también, impedir que la plata amonedada salga del país, se hace la promesa que este será temporal, que se hará cambio de esta moneda solo hasta cierta cantidad y que, en su momento, se recogerá y volverá al patrón inicial. Debería medir 0.20 milímetros y pesar 3.10 gramos.


1 real 1899, ley 0.500 (00/50)

Acá viene una de las variantes más conocidas y que representa la reutilización de los troqueles que tuvieron la impronta de la ley 0.750 y reciben el dato de la nueva, última y definitiva ley de 0.500 (golpe definitivo a la emisión de plata de valor facial en reales). Se le conoce en catálogos como 0.500 sobre 0.550, pero, este último valor nunca existió. Debería medir 0.20 milímetros y pesar 3.15 gramos.

1 real 1899, ley 0.500

Será el 21 de julio de ese mismo año (escasos dos meses después), que se haga el cambio a ley 0.500. En la adenda al decreto 593, firmada por Estrada Cabrera y Pedro Gálvez Portocarrero "Secretario de Estado y del Despacho de Hacienda y Crédito Público", se acepta de nuevo que el cambio anterior no ha detenido la fuga de la plata y que, con esta modificación, se busca hacerlo de forma definitiva. Tal vez sin quererlo logran que de una vez por todas se vaya haciendo a un lado el uso de la plata con valor intrínseco (al menos en los valores menudos y en el período comprendido entre 1900 y 1925) y se allana la ruta para el níquel y su uso con valor fiduciario (el Estado dice que es dinero). Esta pieza debería medir 0.20 milímetros y pesar 3.15 gramos.


Edgar Quisquinay
Club Numismático del Centro Histórico.
Agosto-Octubre de 2016

Con información de:

  • Prober, Kurt. Historia Numismática de Guatemala. Segunda edición, 1973.
  • Estrada Paniagua, Felipe. Recopilación de Leyes de la República de Guatemala 1899-1900. Editada en 1909. Edición electrónica en archive.org
  • Standard Catalog of World Coins. 2006.

domingo, 9 de octubre de 2016

Cuadernos Numismáticos No. 1

"Existe para Guatemala, es innegable, gran cantidad de información sobre el tema numismático. Desde la simple, la que nos guía en nuestros inicios de coleccionistas, pasando por la más compleja, la que nos obliga a ser más cautos y observadores. Alguna de esta información llega a nuestras manos, a nuestros oídos y ojos, casi mendigándola o por accidentes felices y es muy poca la que nosotros mismos generamos.
Tratando de subsanar ese último yerro producto del facilismo, presentamos este primer número de Cuadernos Numismáticos.
Encontrará en las siguientes páginas el germen de diferentes investigaciones que se adentran al detalle práctico en relación a piezas numismáticas y exonúmicas que parecen cotidianas y, sin embargo, generan gran cantidad de datos.
Es un gusto para el Club Numismático del Centro Histórico presentarles este primer número, invitándoles a participar y colaborar con las siguientes ediciones.
Saludos cordiales,

Los editores".

Acá el vínculo para descarga del cuaderno No. 1 en formato PDF.


sábado, 27 de agosto de 2016

Moneda "de busto", de Carlos III a Fernando VII


Tercera entrega de la lámina con información sobre el circulante de plata de la Casa de Moneda de Guatemala durante su tiempo de emisión. Esta vez se incluye información sobre las monedas que cumplen la ordenanza de marzo de 1771 y durante los reinados que van de Carlos III a Fernando VII.

domingo, 7 de agosto de 2016

Cordoncillo al canto (y 3)

Cordoncillo del tipo cuadro/círculo.

Espero sepan disculpar las tardanzas, las esperas. Acá vamos de nuevo, a retomar y tratar de finalizar el tema que empezamos en el ya lejano julio.

La maquinaria de la casa de moneda de Guatemala mejora de manera considerable con los experimentos que hacía José Eustáquio de León con el objetivo de poder dotar a la ceca de un volante y, así, poder salir del estadío de las monedas recortadas y acuñadas a martillo. La mejora será definitiva con la llegada de la maquinaria antigua de la ceca de México y empezada a utilizar en 1754 emitiendo moneda redonda y con cordoncillo, todo en ley y cumpliendo, al fin, lo ordenado en 1728 y 1751, respectívamente .

El cambio del diseño de la moneda, de Columnaria a "de busto", ordenanza de 1771 y cumplida en Guatemala en 1772, incluye sustituír el cordoncillo de "hojas de laurel" por el de tipo "cuadro/círculo". Todas las monedas de busto tendrán esta característica que, en el caso de Guatemala, permanecerá en su circulante incluso entrado el período de Federación. Hasta la llegada de las "bambas" (moneda de listel alto y completamente plana), emitidas desde 1859 y que inaugurarán una República nacida en 1847, se verá el cambio y se hará uso de diferentes tipos de cordoncillo o canto, estos serán muy simples, como el estríado, u otro avance tecnológico, como el de leyenda incusa.

Edgar Quisquinay
Agosto de 2016.
CNCH-NG/ SNG

sábado, 23 de julio de 2016

Cordoncillo al canto (2)

Como se ha mencionado en publicaciones anteriores (1 y 2), para julio de 1728 se oficializa la real ordenanza que mandata la modificación de las emisiones en todas las casas de moneda del reino. Acá nos toca extendernos en el tema del acuñado del cordoncillo que, a su vez, es una de las partes esenciales de las monedas coloniales españolas de ese año en adelante: hace más difícil el cercenarle o limarle plata a las monedas como sucedía con las macuquinas o recortadas. La tecnología para aplicar ese detalle es un gran avance que dará no pocos dolores de cabeza a los grabadores de las cecas.
La máquina accionada de modo manual se conocida como "Cerrilla". No es otra cosa sino un molino a manivela que forza a los cospeles puestos de modo horizontal a pasar entre dos paredes que se angostan, una de las paredes tendrá anexado el troquel con el diseño grabado y, al salir la moneda tendrá ya el característico cordoncillo.

En la página Ceca Segovia de donde provienen las fotografías que adjunto, se hace la siguiente descripción de la máquina y del uso que el operario hacía de ella:

"El artilugio consta de un banco de madera muy fuerte sobre el que iba montada una placa rectangular de bronce. 


Encima se colocaba el cerrillo, una pieza rectangular de acero en cuyo borde iba grabado un cordoncillo u otro diseño que se iba a aplicar al canto de la moneda. 

Paralela al cerrillo, iba la escalerilla, otra pieza metálica rectangular con unos dientes que movían una rueda. Accionando una manivela, el operario movía la escalerilla hacia delante y atrás. La distancia entre el cerrillo y la escalerilla se ajustaba de tal forma que correspondiera al diámetro de la moneda.


Al desplazar la escalerilla el cospel se giraba, apretado contra el cerrillo, y recibía su grabado. Al terminar el recorrido, el cospel caía por un agujero a una cesta colocada debajo del banco".

El diseño a aplicar mecionado en la ordenanza de 1728 es el de hojas de laurel que aparece en la fotografía que acompaña la publicación número 1 de este mismo título. En el caso de nuestra ceca, G y NG, no será hasta después de 1754 que cumplirá la ordenanza citada y la de 1751, esto ya con la maquinaria adecuada.

La diferencia entre las troquelaciones con y sin cordoncillo es grande, aunque solo logra complicar las andanzas de los falsificadores y cercenadores que se las ingeniarán para no detener sus engaños. Se sigue considerando tecnología de punta el grabado al canto, tanto que hay muchos diseños distintos como el cordoncillo, las estrías, leyenda al canto, estría central simple y doble, etc., todos aplicados con moderna maquinaria que al verla apenas creeríamos que es la heredera de la Cerrilla.


Edgar Quisquinay
CNCH y SNG, julio de 2016.

sábado, 9 de julio de 2016

Cordoncillo al canto ( 1 )

Cordoncillo con diseño de hojas de laurel, Ordananza de 1728.

Dos problemas grandes se afrontaban al emitir moneda de metales llamados nobles o preciosos: el cercenamiento y la falsificacón. El primero comprometía al reinado emisor puesto que todas las transacciones se hacían manteniendo el metal mismo de la moneda como garantía y medio de pago, no se atesoraba para dar validez sino la misma moneda estaba ahí, circulando, valiéndose por si misma bajo el amparo del emisor; cercenarla, cortarle pedazos, limarla e incluso practicarle agujeros, iba en detrimento del peso oficial y, seguro, esa moneda no podría ser utilizada para transacciones mayores, por tanto debía ser recogida y fundida para hacer monedas nuevas con peso oficial y asumir las pérdidas que se tendrían por la falta de peso al reutilizarlas. La moneda del tipo macuquino, primer tipo de moneda conocido en las colonias americanas, troquelada a martillo, de cospel recortado por sus bordes para dar el peso oficial, irregular en su forma, se prestaba para el cercén y, por tanto, no daba seguridad ni al comprador ni al vendedor de estar recibiendo la cifra que el valor facial de cada moneda expresaba.

La falsificación, tan antigua su práctica como antiguo el dinero amonedado, tuvo muchos rostros durante este período, pasando por piezas rústicas de plata muy baja de ley u otras muy elaboradas con núcleo de metales como cobre o plomo forradas por una finísima capa de algún metal plateado. En cualquiera de los casos era indispensable tener ciertas habilidades para el grabado de un troquel y fundición de metales.

Sin entrar necesáriamente en una de las descripciones anteriores, pero volviendo comprensible el fenómeno de la falta de peso o de la falsificación, está el caso de la ceca americana del Potosí y de la estafa producida ahí por sus mismos oficiales quienes incumplieron la Real Cédula del 23 de diciembre de 1642 donde Felipe IV ordenaba, entre otras particularidades, que la fineza de la plata amonedada fuera de 11 dineros 4 granos (0.931) provocando “...falta de hasta 3 Reales en monedas de a 8 Reales” (1). Todo la trama es dilucidada por el enviado del rey:  

"Nestares Marín inició su labor en Potosí a fines de diciembre de 1648. Como resultado de ella, se destituyó y encarceló al Corregidor de la ciudad, don Juan Velarde Treviño; se removió de su cargo al entonces Tesorero propietario de la ceca don Bartolomé Hernández, y se dictó sentencia de muerte contra los antiguos Tesoreros Francisco Ximénez de Cervantes y Miguel Ruiz por complicidad en la falsificación de la moneda. Además, Nestares Marín comprobó que existía complicidad entre los oficiales de la ceca y los mercaderes de plata, por lo que el Alcalde Francisco Gómez de la Rocha y el Ensayador Felipe Ramírez de Arellano (monograma FR en las monedas) fueron condenados a muerte por garrote vil en diciembre de 1649, siendo posteriormente colgados sus cadáveres en la plaza pública para escarmiento. Posteriormente, fueron condenados a muerte en 1652 los mercaderes de plata Luis de Vila, Miguel de Casanoba y Pedro Felipe de Guadalupe. Además, Nestares Marín dispuso la remoción y el juicio al Ensayador Pedro Zambrano (inicial Z en las monedas), nombrando en su lugar a don Juan Rodríguez de Rodas quien había venido desde España para asumir el cargo. También mandó encarcelar a Jerónimo Velásquez quien había fungido brevemente como Ensayador en 1646".(2).

Todas las medidas tomadas en el caso de Potosí, si bien parecen extralimitadas, responden a esa necesidad de un control riguroso sobre el circulante y dejan claro que no se podía confiar ni de los mismos oficiales y trabajadores de las cecas. Este escándalo dotará a Guatemala de especímenes contramarcados hoy conocidos como "moclones" y también será el inicio de la acuñación en cecas americanas de monedas del tipo macuquino con las columnas y el "plus-ultra" de por medio (Real Cédula del 22 de diciembre de 1650).

Será hasta el 9 de julio de 1728, ya en el reinado de Felipe V, que se tomen medidas radicales que por un tiempo impedirán que los problemas citados agraven la situación. Parte de la solución será el "cordoncillo". Hablaremos de él en una entrada próxima.

Edgar Quisquinay
CNCH-SNG, julio de 2016.

domingo, 3 de julio de 2016

Moneda columnaria acuñada a volante

Segunda entrega de la lámina con información sobre tipos de moneda circulante en Guatemala desde 1733 hasta la fecha. Esta vez se incluye información sobre las monedas que cumplen la ordenanza de mayo de 1751 y ya bajo el reinado de Fernando VI.